Principios

Principios del Partido Con Todxs

Somos ciudadanas y ciudadanos comunes. Somos distintos, pero complementados en nuestra diversidad y con un deseo en conjunto que nos hace trabajar con ahínco:

Vivir en un país sin abusos, en ningún ámbito de nuestras vidas.

La gran mayoría de nosotros nunca ha militado en un partido político pero, dada la crisis social  que vive Chile, decidimos organizarnos para dar vida a una nueva fuerza política. Desde el partido Con Todxs, que representa un movimiento contra el abuso sistémico, queremos impulsar un país más justo; transparente; democrático y respetuoso de las personas, el medio ambiente y los recursos de la nación.

Este gran estallido social, que reivindica un necesario y profundo cambio, instaló un nuevo escenario político de características únicas: La posibilidad de diseñar un país para todos y ConTodxs, donde el eje de la potestad civil no se articule con el poder económico, Fuerzas Armadas o la religión.

El Estado y todo su soporte institucional ha quedado supeditado y subyugado al manejo de un modelo neoliberal único en el mundo, que instauró un falso orden que defiende supuestos éxitos de sociedad, pero que no son más que los privilegios de unos pocos, dejando de lado décadas de abusos cotidianos al que han estado sometidos la mayoría de los habitantes de Chile.

Existe, además, una deficiencia en el sistema político con representación parlamentaria para asumir el malestar de la ciudadanía, porque durante años desestimaron las señales y han sido incapaces de articular soluciones concretas. Han logrado altos índices de desconfianza, por parte del juicio ciudadano, porque sus respuestas insuficientes y simplificadas muestran que sus intereses están en desconexión con las reales necesidades de la población. Su reacción ha sido débil e indecisa frente a las demandas (muchas de ellas angustiosas) y a la legítima necesidad de expresión y deliberación de la ciudadanía. Este sistema político está capturado, principalmente, por los guardianes de este modelo único imperante. Es decir, neoliberales conservadores y dogmáticos tecnócratas del ámbito económico y político, que han sido incapaces de actualizarse -o no han querido hacerlo- y cuya única meta es el lucro deshumanizado, sin estimar las consecuencias en las personas o en el medio ambiente.

Es evidente que mucho de esto es producto de un problema estructural, que nace de los objetivos del modelo institucional, impuesto a través de una Constitución redactada en Dictadura, en 1980. Este episodio, inédito en la historia de Chile, tiene un carácter ilegítimo en sí mismo, considerando el fraude electoral con el que fue ratificada.

La Constitución, más que nunca, se ha vuelto un cuerpo legal inútil, obsoleto y rígido, sin posibilidades de adecuarse a la complejidad de nuestra actual sociedad y sus múltiples desafíos de futuro.

La inequidad, la injusticia, el cambio climático, el deterioro ambiental y la angustia existencial de la mayoría de los chilenos hace urgente su renovación y modernización. Nuestra convivencia está en juego. Debemos recrear la confianza en los demás y en las instituciones, que deben ser pilares del estado y ejemplos de probidad con el fin de ordenar la vida pública y así resguardar nuestros derechos y nuestras relaciones cotidianas. No es una tarea imposible, ya en el siglo pasado podemos ver un esfuerzo de modernización exitoso en la creación de CORFO.

La Constitución, que reduce al mínimo las responsabilidades del Estado, por ejemplo, a la hora de salvaguardar los derechos de los más desprotegidos y débiles, dejó de ser una Carta Fundamental para todos los habitantes de este país y dejó de ser un acuerdo social, que nos permita a todos convivir con dignidad, justicia y equidad social. El bienestar humano no puede estar condicionado al desarrollo económico.

El País, ha justificado su éxito en índices macroeconómicos, que ocultan la realidad. La inmensa mayoría de la población limita con el nivel de la pobreza e índices complejos como la pobreza multidimensional muestran que el 20% de la ciudadanía está en esa categoría, y más del 75% requiere endeudarse para sobrevivir.

Existe una gran angustia vital en la población en gran parte fomentada por un acceso limitado e ineficiente a servicios básicos donde la subsistencia se logra en base a trabajo extra o informal, no es raro ver a personas jubiladas que deben seguir trabajando en condiciones irregulares para poder sobrevivir en su precariedad. Hoy grandes empresas y el mismo estado abusan de ciudadanos que no tienen el poder económico, social ni político para defenderse. Por todos es sabido que el mismo poder judicial falla y condena diferente según el estatus socioeconómico del inculpado.

Todos los días somos testigos de maltrato, discriminación y abuso hacia y entre las personas. El Estado (a través de los gobiernos de turno) y muchas grandes empresas, también abusan de la ciudadanía, quienes no tienen el poder económico, social ni político para enfrentar o defenderse de estas arbitrariedades y, eso, redunda en que gran parte de la población viva en condiciones indignas. Por ejemplo, lo vemos en las salas de espera en los consultorios del sistema de Salud; en los hogares del Sename, donde viven niños, niñas y adolescentes; en los adultos mayores, que no tienen una pensión mínima para sobrevivir; en el endeudamiento o en las zonas de sacrificio, donde pueblos enteros deben respirar la contaminación de varias termoeléctricas a carbón frente a sus casas. *(las zonas de sacrificio no sólo son víctimas de contaminación atmosférica, sino también por falta de acceso al agua, contaminación del borde costero, relaves y metales pesados. Considerar estos ejemplos).

La violencia en contra de la Mujer que se manifiesta, entre otras cosas, por los casos de femicidios; que el Estado regule el derecho de las mujeres sobre su cuerpo o la inequidad salarial, son propias de una sociedad machista, opresora y discriminadora. Es inaceptable continuar con esta aberración y las medidas concretas para generar el cambio cultural son imprescindibles.

Las históricas protestas de estos meses en Chile han remecido el tejido social del país y han dejado en evidencia un sistema político deteriorado. Las manifestaciones civiles han sido fundamentales para abrir una puerta hacia un futuro distinto. Está claro que esta potencia transformadora no habría venido de ningún gobierno ni del Congreso por sí solos. Por dolorosa que sea esta crisis nos llena de esperanza en la posibilidad pensar un Chile distinto que, por primera vez en los 200 años de existencia independiente, podamos construir juntos.

Hoy nos enfrentamos a la tarea épica de reconstruir una sociedad.

Para ello necesitamos, primero, de una Constitución Política que defina una nueva relación entre las personas y el Estado, generando una estructura y reglamentos que eviten los abusos y garanticen dignidad y condiciones equitativas, especialmente, para los más vulnerables. Es urgente fortalecer áreas deficitarias en la Constitución como los Derechos Humanos y su exigibilidad; la lucha contra la corrupción; la modernización del Estado; el reconocimiento a los pueblos indígenas; el cuidado del medio ambiente; la recuperación de los recursos naturales, en particular, el derecho al agua y entregar mayor poder de decisión política a la ciudadanía.

Chile necesita una nueva Constitución Política redactada de manera inclusiva por representantes elegidos por el pueblo. En una Convención Constituyente democrática que significa una representación social amplia, paritaria y con representantes de pueblos originarios. Por eso llamamos a votar por el Sí y por una Convención Constitucional en el Plebiscito del 26 de abril de 2020 .

Estamos convencidos de que la nueva Constitución será el pilar de una nueva convivencia nacional; unificadora; con un Estado que proteja a quienes lo necesitan; que promueva el bien común; sustente la equidad con un sentido humanista y, además, consagre el respeto por la manifestaciones espirituales, como expresión de la diversidad.

También, debe adaptarse a los desafíos que nos presentan el cambio climático; el desarrollo digital y la inteligencia artificial o la robótica. Todas ellas, en constante cambio y evolución.

Tenemos que desarrollar una democracia cada vez más participativa, directa y responsable en el cuidar y en el cuidarnos.

Pilares fundamentales deben ser:

Cultura y Arte

La promoción de la cultura y el arte son pilares fundamentales para un nuevo Chile. Son los antídotos más potentes para los efectos del neoliberalismo desatado, devolviéndoles el sentido de lo trascendente a los ciudadanos. Su promoción e incentivo a nivel educacional es clave para el desarrollo integral y para todas las etapas de la vida.

Inclusión total de personas en situación de discapacidad o con discapacidad

En chile viven más de tres millones de personas en situación de discapacidad que han estado sometidas a la vulneración de sus derechos por el estado de Chile. Derechos que nuestro país ratificó el 2008 en la convención internacional de derechos de personas con discapacidad y regulados por ley 20422 que establece normas de igualdad de inclusión que no son respetadas ni fiscalizadas por el estado.

Comunidad migrante

Es imperativo cambiar la ley de migración. Consideramos que la población migrante de Chile es un enorme aporte a nuestro país , el que se ha construido con repetidas migraciones .  Todos  deben ser sujetos de derecho y deben gozar de las mismas oportunidades  de los habitantes de nuestra tierra. Son objeto de los mismos derechos humanos universales.

Estímulo y desarrollo de la actividad física, deportiva y recreación

Hay que mejorar aún más la infraestructura vial, incorporando al desarrollo de Obras Públicas un plan permanente de ciclo vías urbanas y trans urbanas. Aumentar tiempo para actividades físicas y deportivas en colegios y universidades.

Desarrollar infraestructura deportiva a nivel nacional enfocado en colegios, barrios y juntas de vecinos. Aumentar el tiempo de ocio y la recreación, tan importantes para salud física y mental de todos.

Impuestos justos, impuestos verdes

Chile es de los países más desiguales del mundo en ingresos económicos. Necesitamos un sistema justo de impuestos que parta desde la misma Constitución. Los sistemas impositivos progresivos deben tender a disminuir la desigualdad. En Chile, hay enormes fortunas que no sólo no están pagando lo suficiente, fueron hechas bajo cuestionables leyes, que fomentan la explotación de los recursos naturales, de los trabajadores y de las comunidades. Estas fortunas y sus herencias que han controlado, por décadas, gran parte de actividad productiva del país, atentan contra el desarrollo de la equidad, igualdad de oportunidades y generan una irregular concentración de poder, que es atentatorio para cualquier sistema democrático. La contribución del que más tiene debe ayudar a generar cohesión, estimulando la equidad y el desarrollo sustentable.  Las empresas que causan graves impactos en el ambiente y en la calidad de vida de la población, como las termoeléctricas a carbón y otras grandes fuentes emisoras de CO2 deberán ser remplazadas progresivamente según las normas ideales planteadas por los consensos científicos, en su intertanto deberán mantener  “ad integrum” los ecosistemas  llevando a cabo todas las medidas de mitigación que la tecnología ofrece. Los impuestos verdes deben reflejar los costos que estas empresas traspasan a la sociedad y de los que hoy no se hacen cargo.

Sistema de Pensiones

En Chile, el sistema de AFP tuvo un objetivo principal y que fue el de inyectar fondos al sistema financiero. Desde el inicio, este modelo tuvo falencias éticas profundas y falencias técnicas graves, al no considerar las variaciones de la tasa de interés del mercado, considerando cálculos previsionales a tasas sobre el 15 % en la época de su implementación. Tampoco consideró las variables demográficas, como la disminución de la natalidad y del envejecimiento de la población. Tampoco evaluó la carga del gasto individual que viene asociado al deterioro de la  salud en el proceso de envejecimiento de todas las personas. Otra gran falla fue no establecer la solidaridad intergeneracional, lo que fomenta el individualismo y el abandono de las generaciones predecesoras, centrándose exclusivamente en el ahorro individual, sin considerar las reales oportunidades de trabajo formal y las diferentes remuneraciones.  El modelo actual de pensiones cae en otros errores como el de no asociar el modelo de ahorro con las características del libre mercado y su creciente inestabilidad y variabilidad laboral. Sistemas con alta flexibilidad laboral y subcontrato generan mucha dificultad al trabajador para hacer ahorros sistemáticos. Esos modelos requieren compensar las pensiones con más solidaridad. Un sistema de pensiones que no considere -al menos- estos factores, será siempre un fracaso de la sociedad.

Nos parece insensato someter los recursos ahorrados por los chilenos a la especulación financiera privada. Creemos que su administración debe ser analizada y rediseñada por expertos, cuya visión sea la conservación, el crecimiento y el buen uso de esos recursos, donde el fruto de las utilidades sea exclusivamente para los futuros jubilados. Es necesario que los chilenos recuperen para sí los dineros que hoy administran diferentes grupos económicos -la mayoría extranjeros- y que ocupan estos dineros sin mayor riesgo como capital de trabajo en inversiones, que no necesariamente tienen como objetivo el desarrollo de Chile. Por ende, es necesario que esos dineros se inviertan en desarrollo para el país, beneficiando a los ciudadanos y las rentabilidades de los jubilados.

Cualquier sistema de previsión donde se acumulen los recursos de los chilenos, debiese ser elegido soberanamente a través de un plebiscito donde se decida su manera de administración y configuración. Ningún habitante debe tener condiciones especiales de jubilación frente al Estado.

Educación gratis y de calidad

La Educación es la herramienta de movilidad social más efectiva en el mediano y largo plazo. Cohesiona culturalmente a los ciudadanos, los hace valorar la cultura, el conocimiento, el arte, la ciencia y el medio ambiente y, además, los hace responsables con la sociedad y los hace retribuir al bien común.  Una educación gratuita, de calidad y universal, nos iguala en oportunidades, nos enriquece en la diversidad y hace que nos aceptemos y respetemos en nuestras diferencias.

Salud garantizada para todos

Una salud digna debe ser un derecho garantizado por el Estado. No puede reducirse sólo a su acceso o a la libertad de elección de un sistema.

El Estado debe velar e implementar las políticas de prevención, de diagnóstico, de tratamiento, de recuperación y de paliación de todo detrimento de la salud física y mental.

Los humanos somos parte de la naturaleza

Dependemos absolutamente de la naturaleza. Si la dañamos, también nos dañamos a nosotros mismos. Tenemos que terminar con la sobreexplotación, amparado por un sistema que propicia la ganancia económica depredando los recursos naturales afectando el buen vivir de las personas.

Estamos llamados a conservar los ecosistemas sin que la intervención humana los altere, ya que van quedando pocos en el mundo. Hay que garantizar de manera efectiva que todas las personas tengan el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación y con acceso a los recursos naturales básicos para subsistir. Las zonas de sacrificio violan los Derechos Humanos y no pueden seguir existiendo.

Mujeres y sus derechos

La discriminación por Género ha sido una constante en la cultura patriarcal en Chile. Mientras se avanza en cambiar esta cultura, proponemos tener un Congreso Nacional paritario y desarrollar medidas para la participación equitativa de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad. La mujer sufre de graves desigualdades ante la ley y su nivel de desprotección es altísima. La desigualdad en los salarios en que las mujeres ocupando el mismo cargo que un hombre ganan menos .

Sólo tenemos que advertir la cantidad de mujeres que son víctimas de femicidios o el abuso, en todas sus manifestaciones, que las afecta desde su niñez, en una razón del 80 % con respecto de los hombres. La mujer debe poder ejercer sus derechos sexuales y reproductivos de manera plena. La mujer debe decidir sobre su cuerpo.

Derechos humanos efectivos

Los derechos humanos deben ser respetados y garantizados por el Estado de Chile. En su preámbulo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice:

“Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”

Chile, a lo largo de su historia, ha sido testigo de cruentas violaciones de los Derechos Humanos. La Dictadura cívico militar, que rigió el país entre 1973 y 1990, fue la mayor expresión de esa brutalidad inhumana y desde la recuperación de la democracia, estas perversas y sistemáticas prácticas volvieron a resurgir inmediatamente después del estallido social de octubre de 2019. Graves violaciones de los DD.HH. que significaron personas muertas, heridas, mutiladas y con distintos daños físicos y mentales. Además, se coartaron el derecho a reunión y el derecho a la manifestación. No debemos tolerar que se repitan los horrores del pasado. Hemos presenciado, también, serias manipulaciones de la información por parte del Estado y medios de comunicación privados. La libertad de prensa y de expresión, son garantías de una democracia sana y hay que defenderlas.

Los Derechos Humanos, tienen un contenido muy profundo y seguirlos genera un proceso integrador de la trama social protegiendo y promoviendo la dignidad de las personas. Esta declaración universal incluye derechos sociales, políticos, económicos, culturales y sexuales que nos hemos comprometido como país a respetar y promover.

Queremos en particular promover y hacer visibles los derechos de la infancia. Queremos que el Estado de Chile de la garantías para un desarrollo físico, mental, afectivo y espiritual acorde a lo que las organizaciones internacionales y UNICEF recomiendan.

Infancia vulnerada

Los eventos adversos de infancia (ACE) se presentan en un gran porcentaje de la población infantil (55%), estar expuesto a 4 o más de ellos (15 % de esta población) produce una disminución de 20 años en la expectativa de vida por enfermedades crónicas, suicidio o muerte violenta o por adicciones severas. Los daños cerebrales secundarios al proceso epigenético subyacente producen alteraciones en la conducta y en la calidad del pensamiento que exponen a adolescentes y niños a situaciones de violencia, precocidad sexual y riesgo que les condicionan negativamente sus posibilidades de desarrollo integral por el resto de la vida.

El problema de la violencia basal en Chile tiene su principal origen en la desprotección de la infancia y en las políticas inadecuadas y mezquinas de sistemas cómo el SENAME donde la renta de un niño vulnerado abre el apetito económico de grupos e instituciones sin escrúpulos que lucran con los aportes del estado sin transferir cuidado, salud o afecto a los niños y niñas.


La constitución del estado chileno deberá garantizar el trato digno e igualitario de los niños como sujetos de derecho, protegiéndolos en caso de vulnerabilidad y así promover un crecimiento y desarrollo armónico, equitativo y pleno.

Diversidad sexual , ciudadanos LGTBIQ+ y disidencia sexual

Reconocemos en nuestro país la existencia de una amplia diversidad sexual. Nadie debe ser discriminado por su orientación sexual y su identidad de Género. Es más, debe considerarse una normalidad.  La Constitución y las leyes deben brindar una protección efectiva contra esta discriminación ya sea en el ámbito laboral, espacios públicos y domésticos y en su relación con el Estado. Estamos por el matrimonio igualitario, los derechos filiativos y la adopción homoparental. También, estamos porque la ley Zamudio sea más aflictiva en sus penas.

Democratizar el poder y la democracia participativa

El poder debe llegar a los ciudadanos. El poder político está actualmente radicado en instituciones formales del Estado. En estas circunstancias, las personas no tienen posibilidad alguna de intervenir en asuntos públicos. Se deben incluir formas de participación y deliberación, para que todos  puedan aportar en el diseño de las políticas públicas de manera vinculante. Debemos movernos de una democracia representativa a un modelo de democracia participativa y deliberativa, donde los plebiscitos y las consultas ciudadanas decidan temas de directo interés como salud o previsión.

La probidad pública, la transparencia y la lucha contra la corrupción

Son esenciales en el nuevo Chile. El acceso a información pública es un derecho innegable. La libertad de prensa y la rendición de cuentas por parte de las instituciones públicas y de nuestros representantes elegidos, son pilares para un buen funcionamiento de la democracia.

La libertad de información pluralista debe ser garantizada por el Estado, evitando y regulando, además, la monopolización empresarial de los medios de comunicación. *Ley de prensa.

Debemos evitar que el dinero controle la política y, por cierto, la captura del Estado por parte de sectores económicos poderosos como el minero, pesquero, energético, forestal, salmonero, agrícola, industrial o cualquier otro que pretenda controlar los recursos del Estado, para beneficio propio o de sus accionistas.

Los delitos llamados “de cuello y corbata” deberán ser perseguidos con rigurosidad y penados con cárcel efectiva. En aquellas instituciones del Estado cuyos altos cargos roben, malversen fondos o cometan actos de corrupción, deberán ser perseguidos con todo el rigor de la ley y sancionados por ésta.

Debemos promover un Estado moderno no sólo en su administración, sino también en el desarrollo de la ciencia y la tecnología. La actividad de extracción y exportación de materias primas tiene que ser superada y dar paso a convertirnos en una sociedad creativa e innovadora, promoviendo la intelectualidad y la ciencia como productos más complejos de desarrollo y apertura internacional y reforzando la educación superior para crear conocimiento, servicios, desarrollo de tecnología y productos elaborados que nos permitan recuperar y cuidar nuestro medio ambiente.

Pueblos originarios reivindicados

Los pueblos indígenas deben ser reconocidos como parte de nuestra multiculturalidad, reparados y respetados como expresión ancestral de nuestro país. La sabiduría centenaria de los pueblos indígenas nos ha mostrado el conocimiento fundamental y la comprensión que ellos sostienen respecto de la interdependencia del humano y la naturaleza, y de poseer profundas raíces espirituales.  Tenemos una deuda histórica con los pueblos indígenas que son previos al Estado de Chile y que han sido víctimas de intentos de exterminio, asimilación y despojo de sus tierras.

Terminar con la violencia por parte del Estado en especial hacia el pueblo mapuche, que ha sido históricamente maltratado y discriminado por el poder político. Abrir el dialogo con él sin la presión de la violencia estatal y desmilitarizar su territorio ancestral.

Descentralización ahora

La descentralización debe abracar lo político y administrativo. La democracia necesita que las regiones tengan más autonomía y recursos para definir las prioridades del desarrollo local. Presupuestos participativos y Plebiscitos locales serán herramientas permanentes.

“CON TODXS”

La demanda de una Nueva Constitución hecha íntegramente por ciudadanos tiene un sentido unificador, futurista, moderno, y democrático.

Desde estos ideales y principios, esta plataforma llamada Partido ConTodxs quiere ofrecer un instrumento que esté al servicio del proceso constituyente y proponerlos en el seno del futuro grupo de constituyentes. El Partido PorTodxs debe ser capaz de generar un diálogo transversal e inclusivo que sea antesala a una nueva forma de hacer política donde exista una conexión entre voceros y miembros que vaya reflejando una nueva forma de pacto social basado en la lucha contra el abuso y en los principios expuestos

–          Transformar las demandas de la ciudadanía (no + AFP, No+ abuso), en propuestas nacidas de la deliberación, de comisiones técnicas y de una visión multidisciplinaria, multicultural y multi social que nos lleve a soluciones modernas, justas , dignas, con visión de futuro e innovadoras ( no tenemos todas las respuestas )

–          Ser un espacio para recuperar la confianza (construir una sociedad por la confianza y la colaboración) y comenzar a construir una nueva cultura de la colaboración donde no se infantilice a los ciudadanos decidiendo por ellos los temas más relevantes como pensiones, educación y salud.

Este proceso constituyente tiene muchas trampas hechas para mantener el “statu quo” del poder de los partidos tradicionales, que de manera transversal se han beneficiado de los mecanismos y atributos de la Constitución de Pinochet y Jaime Guzmán. Para superar esto, necesitamos un espíritu de profunda ética donde trabajaremos humildemente para crear esta plataforma de participación social y unirnos también en una gran lista con otras agrupaciones afines, dialogaremos con los otros actores del mundo progresista en forma generosa para definir a los mejores candidatos que acumulen voluntades para este proyecto de modernización de Chile.


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